De nuevo, y sin dárseme nada,
reaparezco en el mismo mundo.
Desnudo de nuevos futuros,
vigilante taciturno de la noche,
siendo recuerdo de alguien sin nombre
o sueño de alguno que no nace aún.
El primer paso lo define todo.
De nuevo, y sin pensar lo
doy,
pero al segundo paso,
ya olvidé a lo que venía.
El primer paso es el primer fruto.
Por: Sergio Marentes
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