martes, 3 de septiembre de 2013

A VECES

Por poema —leído o escrito—

arranco un trozo de mi mano.

A veces sólo un dedo,

a veces un padrastro,

con su dedo, y la mano.


A cada poema que leo

le dejo un retazo mío.

A veces de padrastro,

a veces de lo escrito.

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